lunes, 7 de diciembre de 2009

El complejo arte de priorizar

La experiencia es la mejor maestra del complejo arte de priorizar. En el proceso de aprendizaje suele suceder que incluso cuando crees que lo estás haciendo fantásticamente bien alguien o algo te hace notar que no, que estás desenfocado, que pierdes mucho tiempo en lo periférico. La lección es dura, pero merece la pena ser aprendida.

Cuando cerramos el primer plan de negocio de Disfrutalia después de meses de brainstorming, benchmarks, definiciones, número y más números, creímos haber prescindido de lo superfluo. Tras 6 meses de trabajo en base al plan inicial nos hemos dado cuenta de que no lo hemos hecho suficientemente bien y ahora debemos enfocarnos todavía más.

¿Cómo no lo vimos cuando lo teníamos tan cerca? Priorizar te exige un ejercicio de realismo cruel difícil de asumir por el emprendedor. No obstante, al final la cruda realidad se impone. Es en ese momento cuando el proyecto cobra sentido.


Quiero compartir con vosotros 8 lecciones que creía conocer antes de empezar Disfrutalia y que me están demostrando ser claves para el éxito de un proyecto:

  1. Menos es más. Haz una cosa y hazla bien.

  2. Si crees que te va a costar 1, te costará 3 (o incluso 4).

  3. No por ir más rápido llegarás antes ni mejor.

  4. Escucha a los que tienen experiencia, a tu equipo y a ti mismo (pero escucha de verdad).

  5. Los calendarios se autodestruyen al minuto si no te los crees. Sé realista o no ensucies el calendario.

  6. Corrige rápido y no te castigues demasiado por los errores.

  7. No dejes nunca de pensar en grande, pero no olvides que eres pequeño y actúa en consecuencia.

  8. Ante la duda, pregunta al ROI o a la almohada.


¿Cuál es tu experiencia sobre planificación de proyectos que empiezan?