miércoles, 17 de abril de 2013

Ayudando a los emprendedores

Éste es un post inspirado por algunos de los emprendedores y emprendedoras que os habéis puesto en contacto en los últimos meses conmigo para ver si os podía ayudar en algo.

Lo dejo por escrito porque sé que muchos antes de contactarme consultáis mi blog:
  1. El tiempo tiene valor. El vuestro y el mío.
  2. Tu proyecto no tiene por qué atraerme, interesarme o parecerme fantástico. Seguramente le vea pegas y busque riesgos y puntos débiles y te los haga saber. No es nada personal, pretendo ayudarte.
  3. Ayudo a muchos emprendedores gratis y de forma puntual según mí criterio, pero necesito comer, así que cuando tengo que involucrarme a fondo tengo que cobrarlo.
  4. No puedo asociarme con todos los que vienen a verme.
  5. Me gustará estar en contacto contigo y que me llames cuando necesites algo, independientemente de que trabajemos juntos o seamos socios. 
  6. Pedir sin nunca ofrecer o dar algo a cambio es feo.
  7. Si después de 1 o 2 reuniones (con horas dedicadas a ti y a tu proyecto) te envío una propuesta de colaboración / presupuesto o directamente te digo que no puedo seguir ayudándote o colaborar, te pido por favor que al menos tengas la educación de responderme, aunque sea con un "gracias por el tiempo que me has dedicado".
  8. Si algún día te viene un emprendedor o una persona que necesita tu ayuda, ábrele la puerta igual que te la abrieron a ti. 
Los puntos anteriores van dirigidos al futuro, y es que por desgracia, hay cosas que parecen obvias y no lo son.

lunes, 14 de enero de 2013

Realidad y ficción

Cada uno debe construir su propia historia y contarla. Eso es lo que da sentido a la vida y nos trasciende. Las historias nos emocionan, son memorables, nos alejan del yo y nos acercan al nosotros.

Al final, la emoción es lo que permanece en nuestro recuerdo (no necesariamente las palabras ni los hechos); y los recuerdos son lo que transmitimos a los otros y el alimento de la memoria colectiva.

Esto es aplicable a la comunicación personal, social, de pareja, a los mercados, a la política, a todo. De aquí que todos los grandes líderes siempre cuenten una gran historia: una visión; tienen una gran historia personal: un pasado; y construyen una historia que permanece: un mito.

Y es que las historias nos convierten en seres tan humanos como fantásticos. Realidad y ficción, dos caras de una misma moneda.

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viernes, 11 de enero de 2013

El canto del cisne

Parte de mi trabajo consiste en investigar lo que se está cociendo en el mundo de Internet. Por ello, cada día descubro y sigo a nuevas empresas que nacen con un objetivo más o menos ambicioso. He observado que durante el ciclo de vida de una startup suelen haber diferentes etapas de cambio, giros de modelo de negocio, funcionalidades que aparecen y desaparecen, pruebas, innovaciones, campañas, etc. Curiosamente, me parece que uno de los momentos más interesantes se produce cuando el proyecto se encuentra en una situación crítica (de cash flow, se entiende), en su canto del cisne. Un momento que prácticamente ninguna supera.

Esto más que un hecho es una intuición que he ido formando con el tiempo, día tras día, y después de realizar el ejercicio de seguir a decenas de startups. Si alguien que se dedique a la investigación de estos temas puede dedicarle tiempo, estoy seguro de que podría extraer conclusiones interesantes.

Tiene sentido. Lo he vivido en mis propias carnes y una conclusión que extraigo de mi experiencia es que los últimos momentos de vida de un proyecto, cuando se realizan esos "últimos cambios", cuando se ejecuta un proceso intensivo y más abierto que nunca de innovación, cuando se arriesga porque no tienes nada que perder ya que lo vas a perder todo, es ese momento cuando más y mejor producto se consigue. Lamentablemente, ya no hay dinero, ni fuerzas, y el equipo se ha quemado.

Te invito a hacer un ejercicio interesante (sobre todo si no eres una startup low cost): imagínate cómo sonaría el canto del cisne de tu proyecto. El dinero se acaba y con menos dinero serás más ingenioso, más innovador, estarás más focalizado y lograrás mejores acuerdos. ¿Por qué esperar al último día?

viernes, 1 de junio de 2012

Be water, my friend

Comparto un post sobre el cambio que escribí hace poco más de 1 año para el blog Una vida sencilla.

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Hace semanas que tengo pendiente este post. Se ha ido formando en algún lugar entre el cerebro y el corazón, hace pocos días empezó a tomar forma y hoy ha decidido nacer. Este post trata sobre el cambio. El mismo post ha ido cambiando desde que Roberto me pidió que lo escribiera para “Una vida sencilla”. Aquí está y aquí seguirá cambiando con el paso del tiempo y con cada persona que lo lea.

En principio quería escribir del cambio que había experimentado a raíz de montar mi propia empresa hace 2 años. Los primeros días me bloqueé intentando plasmar el “gran cambio” que había supuesto para mí. Con el tiempo entendí que no existía un “gran cambio”, sino miles de microcambios que me han ido modelando hasta convertirme en lo que soy ahora. Por eso no puedo hablar de los grandes cambios de mi vida, sino de cómo entiendo e intento aprovechar postivamente cada microcambio.
Heráclito decía que el cambio es el fundamento de todas las cosas, estoy de acuerdo. El cambio es algo esencial y constante, por eso nos es tan difícil determinar el momento exacto en el que algo cambia. Cuando echamos la vista atrás decimos “¡Cómo hemos cambiado!”, pero no sabemos determinar cuándo ni cómo lo hicimos.

El simple paso del tiempo, el día a día, el segundo a segundo, nos cambia. No tiene por qué pasar nada para que cambiemos, estamos en constante evolución y nuestro bienestar depende de cómo afrontamos esa realidad. Si nos comportamos como una pared que intenta frenar una corriente de agua, acabamos sufriendo. Si nos comportamos como si fuéramos agua, fluimos y tiramos las paredes que intentan frenarnos.

Fluir como el agua representa que afloren nuestras propias contradicciones. Lo que ayer creíamos resulta que hoy ya no es exactamente así. Esto no sólo genera incertidumbre sobre el mañana, sino que nos enfrenta a la imagen que tenemos de nosotros mismos. No somos agua hasta que no aceptamos que la dialéctica es el motor del cambio y aprendemos a utilizarla para mejorar.

Tenemos que aprender a conversar de manera constante e inagotable con nosotros mismos para crecer como personas. Tenemos que aprender a aceptar nuestras contradicciones e incoherencias. Tenemos que asumir que no podemos controlar la fuerza de la corriente de la vida, pero sí podemos decidir si somos agua o pared, si complicamos o simplificamos, si amamos u odiamos…

Fluir nos permite orientar el crecimiento de nuestro ser hacia donde queramos. De aquí que sea fundamental tener horizontes (o utopías) que participen en la dialéctica y nos ayuden a guiar los microcambios. En mi caso, y a modo de ejemplo, siempre camino hacia un horizonte que nos enseñó Gandhi hace tiempo: “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”. Bajo esa luz, no tengo dudas de hacia dónde orientar cada segundo de mi vida.

Nosotros no decidimos si cambiamos, pero sí decidimos qué hacer con el cambio: negarlo o fluir, dialogar con nosotros mismos o hacer oídos sordos, tomar decisiones o esperar… En definitiva, nosotros decidimos hacia dónde conducimos nuestra vida, sin excepciones. Be water, my friend.

domingo, 19 de febrero de 2012

"I have a dream" o la esencia del liderazgo

Repasando vídeos de TED.com me he topado con una fantástica charla de Simon Sinek. En ella define la esencia del liderazgo.

Un líder se mueve por una creencia profunda que sabe transmitir a través de sus actos y de su discurso. Las personas que comparten esa creencia lo siguen no porque tengan que hacerlo, sino porque quieren hacerlo, porque la comparten. El seguidor crea al líder, lo que impide que nadie pueda autoproclamarse líder. Y es que podrás obligarles a que te aplaudan, pero no a que se emocionen. Del mismo modo, el líder deja de serlo en el momento en el que sus seguidores desaparecen.

En el liderazgo el porqué es fundamental, por delante del cómo y del qué. El porqué se comunica directamente con nuestra parte más primitiva del cerebro, empujándonos a actuar. De aquí que Martin Luther King dijera "I have a dream" y no "I have a plan". De aquí también que los políticos de hoy en día no inspiren a nadie...

Y es que los líderes deben inspirar, deben provocar que la gente se identifique con su propósito, un propósito común por el que merece la pena moverse.

Llevado al mundo de la empresa y la start-up, me quedo con la siguiente cita que transmite muy bien uno de los principios fundamentales para crear una empresa líder: contratar seguidores.

"If you hire people just because they can do a job, they’ll work for your money. But if you hire people who believe what you believe, they’ll work for you with blood and sweat and tears." (Simon Sinek)

martes, 27 de diciembre de 2011

Feliz Año Nuevo

En junio de este año murió un proyecto al que entregué más de 2 años de trabajo e ilusión. Opté por distanciarme emocionalmente del fracaso y centrarme en el futuro inmediato. Sin tiempo para el luto, me volqué en un nuevo reto dibujando un listón de autoexigencia más alto que nunca. 7 meses después, tras un intenso desgaste y un silencio agotador, he acabado por fin de llorar la pérdida de aquel ser querido de nombre Disfrutalia.

El 2012 llega en el momento justo en el que dejo caer la página que llevo tanto tiempo pasando. El 2012 llega justo en un momento en el que no ver oportunidades y no mirar hacia adelante es tirar el tiempo por la ventana. El 2012 empieza justo cuando siento que debo reinventarme, sintetizar todo lo aprendido y liderar un salto hacia mi próximo yo.

Siempre han ejercido sobre mí una extraña atracción los paisajes con un amplio horizonte. El 2012 no es una excepción. Deseo que cada uno de nosotros sepamos llorar nuestro fracaso, superar el luto y avanzar hacia el vasto horizonte para el que no existen caminos ni indicaciones.

Feliz Año Nuevo :)

martes, 9 de agosto de 2011

Elogio a Dale Carnegie

Ahora que estoy de vacaciones me ha apetecido recuperar un libro que descubrí hace muchos años, antes incluso de empezar a trabajar y saber lo que era una empresa, un equipo, un jefe o una negociación. Me refiero a "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas" de Dale Carnegie.

Releyendo el libro, un clásico entre los clásicos de "Autoayuda y Empresa", me doy cuenta de la enorme influencia que ha tenido en mi desarrollo personal y profesional. Aunque veo muchos puntos matizables, su esencia me resulta hoy tan válida como la primera vez que lo leí, hace unos 15 años.

El libro se estructura en 4 partes: 1) Reglas para tratar con el prójimo, 2) Seis maneras de agradar a la gente, 3) Logre que los demás piensen como usted y 4) Sea un líder.

El secreto para que las reglas que propone Dale Carnegie funcionen es muy sencillo: la sinceridad en el trato con las personas, considerar las relaciones como un fin en sí mismo y no como un medio para lograr un fin interesado. Lo dice a lo largo de todo su libro, él no propone "trucos" ni "trampas", no propone manipular sino influir y la única manera de influir sobre los demás es a través de la honestidad y la preocupación sincera por el otro.

Y es que la empatía, escuchar activamente, la preocupación por los problemas del otro, la alegría por sus éxitos, la disculpa sincera, el aprecio y el elogio, no pueden fingirse siempre. Incorporarlo al ADN de nuestra personalidad marca la diferencia entre los mejores líderes (y personas) y el resto.

Recomiendo a todo el mundo que lea el libro de Dale Carnegie. Muchos pensarán que sólo dice obviedades y tendrán razón. La dificultad radica en tener la humildad suficiente como para asumir que no tenemos interiorizadas tales obviedades, que todavía tenemos que aprenderlas y grabarlas a fuego en nuestro interior.